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Monday, September 17, 2018

Traductora que camina, lee y cambia de opinión constantemente busca...

Nada más bajar a la calle hoy, un hombre que puede estar entre los treinta y los cuarenta, colgado el casco del brazo y pinta de tío normal y tal, le está diciendo a sus dos interlocutores, uno de cada sexo básico respectivo: “y entonces piensas, vivo solo, mi vida es soledad…”. Tan normal como si estuviera hablando del partido del fin de semana pasado. Me volvía a mirarlo mientras seguía mi camino porque no se puede parar una cuando tiene hora en algún sitio, pero era como para unirse al club. Síntomas del mundo este de hoy.

Y me voy chino chano a mis recaditos, y sorteo semáforos en rojo para seguir caminando porque además ahora tengo que caminar X minutos cada día, que la orondez se me está pegando a las costillas y es recomendable para otras tantas cosas, por dios. Y sorteo trozos de calle en obras porque oh, maría santísima, están reformando la parte de arriba del Passeig de Sant Joan, al tiempo que siento una compasión inútil por mis convecinos que están sufriendo lo que yo hace unos cuantos años.

En la espera de la segunda cita-recado, converso escritamente (licencia poética, no se me echen a la yugular de la corrección) con un vecino del barrio, llámese Y, porque antes estaban los X minutos. Y me pregunta de coña que si soy traductora o recadera. Y me da la idea. Si tuviera o tuviese las mismas habilidades busca-clientes que necesito como traductora, pues me podría dedicar a eso. Eso que se llama personal shopper o personal assistant en inglés (bueno, lo del shopper creo que nunca se va a adaptar al castellano). Si hablo con las personas adecuadas o pongo anuncios en lugares estratégicos, podría funcionar. Algunos dirían que shopper no, porque para eso necesitaría un criterio de persona con alto poder adquisitivo, que es mi cliente objetivo. Pero no nos demos por vencidas a la primera. Que de gusto ando bien y puedo aprender fácilmente lo que tiene “categoría” de mis amigos los finos o buscar mis cosas especiales si me da la gana. Será mi valor añadido.

Tengo un plan. La tarifa sería por día. Te guardas todas esas cosas molestas que no tienes tiempo que hacer y yo te las hago mañana. Dame asuntillos para arreglar en bancos, hacienda, seguridad social, que te recoja a los niños del colegio y hable con ellos en la lengua que les falte de entre las que sé. Me los llevo al parque, les hago un curso de escritura creativa para peques. O de escritura y lectura nada más, que en los tiempos que corren ya es mucho. Leeríamos en voz alta, escribiríamos y comentaríamos.

***

Cuando regreso del segundo recado planifico una nueva parada en el camino, que es comprar cosillas en un súper. Pero me paro en un café para tomar un cortado, solo porque no quiero llegar ya a casa y tener que enfrentarme al peliagudo asunto de lidiar con las ofertas extrañas, complicadas y rácanas de trabajo que me encontraré, o a la ausencia de las mismas.

Cambio de plan inmediatamente cuando veo que el café va incluido en un medio menú que resulta que no incluye vino, mierda. Pero me va de perlas porque se supone que estoy a dieta relativa, porque si no me pillaría el menú entero. Mientras espero que se calienten las empanadas me pongo a leer Sin noticias de Gurb donde lo dejé la última vez. Es mi segunda lectura y es electrónica, aplicación Kindle en el móvil, y con la esperanza que la página que le faltaba a la edición en papel esté aquí.
Y está claro que es otro, mi segundo libro de cabecera. Empiezo a reírme inmediatamente. Lo retomo donde el extraterrestre intercepta una señal de radio y visto el poco entendimiento entre llamante y locutor, se huele que nada va a ser fácil en su periplo. Como la vida misma. Me acuerdo de la conversación interceptada a primera hora.

El hombre que por dentro es extraterrestre decide caminar para aumentar las posibilidades de encontrar a su compañero Gurb en un trillón. Y empieza a caerse en zanjas que se detallan en la imagen que sigue. Con una proporción de zanjas equitativa para que se queden tranquilos tanto a los secesionistas como a los que no lo son, que nos estamos volviendo un poco gilipollas con el tema ya, no me lo recuerdes. Gracias, señor Mendoza.


Entonces, el extraterrestre sin nombre, que ahora llamaré Z (ya puestos a poner nombres de letra hoy), hoy camina mucho. Como yo, aunque yo no he llegado a las cuatro horas ni de lejos. 

Al contrario que la primera vez que lo leí, en que me reí mucho y me identifiqué cuando Z sale a correr para adelgazar porque se ha acostumbrado a comer churros un poco en demasía (el peso es poco, pero muchísimo considerando que él es “puro intelecto”). Pero en cuanto pasa al lado de una panadería se compra un trozo de coca de piñones y decide que corra Rita. Ahí estaba yo y mi palmera de chocolate en momentos de debilidad.

Ya en casa seguiré en mis noches con una lectura más tétrica y menos llena de cosas apetecibles que comer, que abundan en Sin noticias…,  que no puedo permitirme tales tentaciones. Tras la frugal comida, en lugar de ir al súper me paro a comprarme un anillo de 2 euros y seguidamente, en esa tienda de zapatos estupendos y a precio fenomenal que hay en un pasaje que guardaré en secreto porque me puede venir bien para mi negocio de personal shopper, oiga usted. Precisamente no he podido ir porque el horario no es un horario comercial normal sino limitado por ser un pasaje privado. Cuando descubrí la tienda me quedé con las ganas de unos botines de mi número pero del color M. Luego, pensé que tampoco me iría mal el color N, pero lo he ido dejando. Lo de volver, a ver qué tienen.

Y hoy que por fin paso por allí, y me decido a entrar y comprar, cartelito que dice “vuelvo en 10 minutos”. Ya está. Bastante rodar para el día de hoy, Pepita. Y suerte que he parado ahí, porque menuda tardecita que iba a tener que lidiar con la tarde de negociación de propuestas de trabajo tediosas, raras, todas-juntas, arrastradas (un trabajo T que llevo arrastrando más de una semana mientras deciden cómo hacer una traducción que me habían colado como corta y resultó megalarga).

La vida es azarosa. Me quejo todo el rato. Pero al final del día, he arreglado los asuntillos pendientes, he hecho mis ejercicios de la espalda mientras hablaba vía email con 4 gestores de proyectos de la infame agencia. Y he atado un trabajo para mañana y otro para los próximos doce días. Finalmente, he recibido respuesta de otra sede que me hizo una prueba para traducción de temas dentales, que he aprobado y tengo unos documentos que revisar y rellenar.


Cuando pueda, señores. Hoy ya he cubierto mi cupo. 

Y entonces me he cocinado una cena de verdad y después me he puesto con esto. Tres horas después vuelvo a tener hambre. Plátano, no puede ser menos lo que coma. Creo que me lo merezco. Tanto caminar y tanto cavilar bien merece un plátano, por no pensar en mis queridas palmeras de chocolate. 

O los churros de Z. 

Monday, March 04, 2013

Sometimes life is so beautiful it hurts

And then you go and say there some men like you
but not many women like me.
How can you say that when you’re the most
beautiful person inside I ever found?
I just answered my question.
I thank you are not big enough words.

Wednesday, April 14, 2010

My favorite Fargo scene (ever&ever)

Got the transcript (very necessary depending on where you come from) below.



OUTSIDE

Gary slams his door shut and the other man plants his shovel
in the snow.

MAN
How ya doin'?

GARY
Mr. Mohra?

MAN
Yah.

GARY
Officer Olson.

MAN
Yah, right-o.

The two men caucus the driveway without shaking hands and
without standing particularly close. They stand stiffly,
arms down at their sides and breath streaming out of their
parka hoods. Each has an awkward leaning-away posture, head
drawn slightly back and chin tucked in, to keep his face
from protruding into the cold.

MAN
... So, I'm tendin' bar there at
Ecklund && Swedlin's last Tuesday
and this little guy's drinkin'
and he says, 'So where can a guy
find some action - I'm goin' crazy
down there at the lake.' And I
says, 'What kinda action?' and he
says, 'Woman action, what do I
look like,' And I says 'Well,
what do I look like, I don't
arrange that kinda thing,' and he
says, 'I'm goin' crazy out there
at the lake' and I says, 'Well,
this ain't that kinda place.'

GARY
Uh-huh.

MAN
So he says, 'So I get it, so you
think I'm some kinda jerk for
askin',' only he doesn't use the
word jerk.

GARY
I unnerstand.

MAN
And then he calls me a jerk and
says the last guy who thought he
was a jerk was dead now. So I
don't say nothin' and he says, 'What
do ya think about that?' So I
says, 'Well, that don't sound like
too good a deal for him then.'

GARY
Ya got that right.

MAN
And he says, 'Yah, that guy's dead
and I don't mean a old age.' And
then he says, 'Geez, I'm goin'
crazy out there at the lake.'

GARY
White Bear Lake?

MAN
Well, Ecklund && Swedlin's, that's
closer ta Moose Lake, so I made
that assumption.

GARY
Oh sure.

MAN
So, ya know, he's drinkin', so I
don't think a whole great deal of
it, but Mrs. Mohra heard about the
homicides out here and she thought
I should call it in, so I called
it in. End a story.

GARY
What'd this guy look like anyways?

MAN
Oh, he was a little guy, kinda
funny-lookin'.

GARY
Uh-huh - in what way?

MAN
Just a general way.

GARY
Okay, well, thanks a bunch, Mr.
Mohra. You're right, it's probably
nothin', but thanks for callin'
her in.

MAN
Oh sure. They say she's gonna
turn cold tomorrow.

GARY
Yah, got a front movin' in.

MAN
Ya got that right.

Monday, November 30, 2009

More than ever
I'm on my own.
It's not good
It's not bad
It's just a fact.

Sunday, November 08, 2009

How reading helps

LONG TIME AGO

I feel depressed at night. It’s been like that for a while. I cannot sleep sometimes. And I am re-reading a Vonnegut novel (Fates worse than Death), where the character says the words that later on I learn they use at AA meetings:

“God grant me the serenity to accept the things I cannot change, courage to change the things I can, and wisdom to know the difference”.

My mind reflects and quiets upon reading this and other Vonnegut quotes, quotes whose pessimistic view I share and feel and I specially like the idea of the “Suicide Parlor”, also shared by the Spanish band Ilegales and their “Plataforma de suicidio colectivo”, with the added twist of the roofs, the color of a well-known cheap hotel chain:

[…] he hypothecated an America in which almost all of the work was done by machines, and the only people who could get work had three or more Ph D's. There was a serious overpopulation problem, too.

[…] the government […] set up a purple-roofed Ethical Suicide Parlor at every major intersection.

AND that’s the only way I get some comfort and can go to sleep finally–well, that and half a sleeping pill.